01 febrero, 2010

una de tantas...

De vez en cuando mi interior maniático se pone las pilas en contra la flojera física y comienzo a ordenar mi pieza. sí, lo sé, mi concepto de orden es más perfeccionista que el general (o siempre que yo digo "mi pieza es un desastre" mis receptores tienen la pieza mil veces más desordenada que la mía y no les importa tanto. creo que mi habitación ordenada equivale a algo como mi mente ordenada, por eso cuando limpio y pongo todo en su lugar, lo hago íntegro en todo el lugar. desde los cajones que nadie ve hasta las repisas. todo. siento que lo hago también como una manera de ordenar mi mente también: mientras voy organizando todo, creo que no solo sabré dónde están mis libros o mi ropa, sino que también sabré encontrar más rápido dónde guardo mis sentimientos, mis reacciones, mis ideas. todo, en mi espacio íntimo como en mi interior, se pule y está limpio y listo para funcionar mejor, como un comienzo de cero, pero ni tanto. ordenar despeja mi mente, me relaja, me pone de buen humor. poco a poco voy saliendo y entrando de mi pieza tal como lo hacen los días y hay algo de nuevo que no me apetece, así que vuelvo a ordenar. como un ciclo, lunar o qué sé yo. archivar todo y recordar dónde está, me gusta. y creo, que ahora, me toca ordenar...

2 comentarios:

Hache dijo...

me parece, ordene no más :D

Lucy ana in the sky with diamonds dijo...

jaja lavalosa!! lava la losa mejor. Mi mama siempre me dice mas o menos lo mismo y bueno... a veces tambien me da "el ataque" de ordenar, hace bien.

saludos :)