06 septiembre, 2010

Principios: La Economía de la Vida



Hace un tiempo, aprendí a aplicar la materia que me enseñó un desagradable profesor (Marco Hauva) de Economía. Lo que aprendí es que los seres humanos pensamos en términos marginales.

Primero, contexto. Éste es el 3er principio de la economía según Gregory Mankiw, un tipo quizás no tan aburrido como lingüistas que he tenido que leer, tipo Saussure o Michel Focault, pero que de todas maneras se me hizo insoportable después del ramo inútil que tuve. Bueno, tomando en cuenta el significado de la palabra marginal según la RAE y el resto de la parafernalia, vamos al grano. Advierto que voy a parafrasear un poco el principio, obvio.

Si uno se da cuenta, cada vez que uno de nosotros (según Mankiw, "seres racionales") se ve en alguna disyuntiva o situación casi "límite", toma decisiones que pueden ir muy en contra de lo que ya estaba pensando. El ejemplo para esta entrada será mi hermano menor Ignacio. Él era muy dulce e inocente antes de cumplir 15 años. Pero, como el resto de la juventud chilena, se descarrió.

El punto de encuentro con el principio de la economía anteriormente nombrado, va hace unos meses atrás cuando él se escapó, entre muchas mentiras, a un cumpleaños. El "Nachito" dió un montón de información totalmente falsa a mi madre y a mí (¿quién no ha hecho eso?) para poder ir donde un amigo que vive a unos quince minutos de mi casa, pero no tan caminables. Fue, se liberó, sacó su "rebeldía" púber, bebió más de la cuenta y se quedó "solo" (léase: pensaba volver solo a mi casa y bueno, la cosa se puso peligrosa). Ahí nos estamos acercando a un "margen", no?

Después de varios malestares, una llamada a mí (que estaba al otro extremo de la ciudad) y mucha pendejería, partí. Cuento corto: tuve que llegar en auto con mi mamá y mi padrastro a buscarlo al lugar del delito. Mi mamá lo tiró a la ducha, hubo un sermón eterno con café de por medio. Y bueno, todo el show.

Yo estaba observando mientras mi mamá y su esposo no paraban de pensar y ejemplificar sus sermones en el otro termino marginal: "¿qué va a ser de tí cuando tengas 20?", "Vas a terminar tirado en la calle con un pisco en la mano", etcétera. Ésto abrió mucho la perspectiva de mi aún ingenuo hermano, of course.

La cosa es que después de un discurso con mucho énfasis en el futuro del menor de la casa y todo un cuento de moralidad y buenas constumbres, mi hermano quebró en llanto y prometió rectitud en su vida. ¿Me siguen? Un extremo ejemplificado, y el otro y paf! MAGIA (?). Al ver la posibilidad que se podía abrir ante el Nacho siguiendo su "ritmo de vida" y tantas cosas, él tomó una decisión intermedia que beneficiara a todos. Mejor comportamiento, "hacerla piola", entre otros.

Y así lo vemos. La gente se va cayendo y mira cómo está la cosa al otro lado del tropiezo y quiere cambiar... a veces lo hacemos, a veces no... y todo se reduce a pura economía.

Aún así, Mankiw, con todo el respeto del mundo, no estoy ni ahí con voh! (chilena mode on)

C'est finí ;) Revisen la próxima edición de "no aprendí ná en economía".

2 comentarios:

Hache dijo...

ahahaha me da risa lo que escribes a veces.

Cristóbal dijo...

Yo también compro tu libro oye. Haz una entrada acerca de aquellos que no usan Facebook (como yo) porque su mamá tiene una obsesión con ésto. Ah, y prepárame almuerzo el viernes Valentina.

Cáchate mi URL loga.