24 mayo, 2016

Todos somos "el bicho raro"

No sé si realmente todos, en cierto sentido, seamos un bicho raro. Pero yo me he sentido gran parte de mi vida así, por más que al mismo tiempo me pueda sentir como una cabrashica normal.

Creo que ser bicho raro es, para algunos, llevar la contraria a propósito. En mi caso, se me ha dado más con el tiempo, el sentir que no pertenezco del todo aquí y allá y que tiendo a elegir o simpatizar más bien con personas, grupos y situaciones que no todos aceptan socialmente (lo que es una tontera al final).

Cuando todas mis amigas querían ser top y pasear en Reñaca, yo fui un intento de Otaku. Cuando todos querían fumar e ir a fiestas, yo prefería ver maratón de películas o leerme un libro. Cuando todos comienzan a renegar de la religión, me vuelvo cristiana. Y así. El mundo no gira en torno a mí, todo lo contrario, siento que hay una necesidad enorme de encajar, pero no pasa. Mi manera de encajar es no encajando. Aún así, soy una reproducción más de nuestra sociedad.

Es complicado porque mientras más pasa el tiempo, más me doy cuenta de la incomodidad que genera este desencajamiento, por llamarlo de alguna forma. Siento que en mi formación me perdí de ciertas cosas, ciertas convenciones, que hoy ya en la "adultez" se reflejan en mi como este choque con el mundo.

Y siento que este es el único lugar donde puedo expresarlo: directo de mi mente, en mi espacio personal.

Todo se da y me tira para el lado contrario (que a la vez, tiene a muchas personas más, desconocidas entre sí) de lo que es "normal" o "popular". Es tanto así que no sé cómo explicarme. Y que veo que en esa dificultad, uno no es especial, sino que sólo es un extraño. Un ente que no tiene claro dónde van los pies y dónde la cabeza. Me perdí esas clases de convivencia social, emocional, quién sabe. Me las perdí y ahora las vuelvo a encontrar, pero no sé cómo tomarlas para insertarme de una vez por todas en este mundo, en esta sociedad.

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