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19 febrero, 2013

Creencias populares que no son

La gente acaba, por lo general, sintiéndose desgraciada, nada más que por haber creído que la felicidad era una permanente sensación de indefinible bienestar, de gozoso éxtasis, de festival perpetuo.
La Tregua, Mario Benedetti

Si vamos por la calle o la vida preguntando "¿eres feliz?" seguramente muchas personas nos dirán que no, o que a veces, que son momentos casi efímeros y mágicos que abarcan un lapsus de tiempo, que quizás se les pasa en la noche, que duran la mitad de un día. Pero la felicidad no es sólo el momento en el que crees que todo es alegría y que todo es perfecto, no. Felicidad, gozo, es algo de fondo, más que de forma. No es, como dice Benedetti, "el festival perpetuo", es que a pesar de que las cosas salgan mal, tener lo que se conoce como "mentalidad positiva".

No se trata de dejar de llorar y aprender a fingir la sonrisa, pegarsela en la cara, es aprender a sobreponerse y tener un objetivo final que haga que todo el sufrimiento - que es una gran parte de nuestra vida - valga la pena porque hay algo más grande al final, y el cumplimiento de eso, de esa "misión", por así decirlo, será el que nos haga respirar luego de cada trago amargo. Que no porque hoy las cosas salieron mal, nos vamos a echar a morir. Eso es felicidad... o una parte de ello, porque, entero...

...es muy difícil de explicar.

24 mayo, 2011

En verdad...

Es una verdadera molestia que decir la verdad no sea del agrado de todos.
Yo soy muy nueva con esto de decir las cosas sin muchos rodeos o sin que mi pecho sienta una gran presión. Siempre he intentado ser (intentado) suave; sincera, pero sin que le duela al otro.
Lamentablemente eso lleva a que uno se trague muchas palabras que estaban destinadas a ir bailar o patear piedras por ahí, así que me aburrí. Una parte de mi interior se desligó de esta esencia "políticamente correcta" que supuestamente tuve (¿?) y no es que ahora ande tirando palos verbales a Pedro, Juan y Diego, sino que intento expresar lo que pienso. Racional. Seriamente. Pero de corazón. Si es necesario para mí exteriorizar lo que opino acerca de un tema, tengo que hacerlo y no solamente para mi carrera.

Creo que lo mejor que puede hacer uno por el otro es decir la verdad, así he aprendido que me gusta a mí, pero cuesta encontrar ese punto del cuerpo auditivo y sensorial donde no le molestará al receptor escuchar... dónde el ego no se va a derrumbar (porque aunque digas una buena verdad y una que no duela, algo raro va a pasar).