11 mayo, 2014

De vuelta

Una de las prácticas más malas de mi último tiempo es dejar de escribir tanto, aunque sea en este espacio, que se puede vomitar lo que sea. Así que daré un update un poco ego, pero para obligarme a re tomar la rutina de escritura.

Hace 9 años que tengo blog, este hace 7 ¡así que tiene un gran valor sentimental por el que no quiero dejarlo morir! Desde que era una ingenua escolar, hasta ahora, que quizás sigo ingenua, pero con más cosas vistas a pesar en mi espalda. Desde escolar hasta ahora, en mi último semestre de Periodismo.

La vida me tiene hoy como una de las tres dueñas de un departamento compartido, ejerciendo mi profesión de diversas maneras en tres empleos (uno más por amor que por dinero) y con mi fe en Dios inamovible. 

Este es un año importante, pues se viene un cambio de hábito ya anunciado desde hace meses en mi interior. Dejar la protección infantil que da la Universidad, evitando las responsabilidades 24/7 ya se aleja. Y quiero disfrutar a concho esta última oportunidad de estar relajado, de vacaciones largas, estudios que satisfacen mi ñoño corazón y muchas otras cosas que aún no puedo ni siquiera imaginar...

Así que comienzo acá, para no olvidar lo que fui y no perder de vista las sorpresas de lo que se viene. Entre otras cosas.

PD: Si hay alguien por ahí que aún lee este muertito blog, sería una gran alegría ver su comentario y motivarme más <3.

10 noviembre, 2013

La hora dulce

Al fin tengo el amor que siempre quise.
La verdad es difícil decir "que siempre quise", porque gran parte de mí nunca creyó realmente en el amor... y menos por partida doble. Durante los últimos años he conocido parte por parte el amor inigualable de Dios (que aún sigo explorando) y hoy, de golpe, me llegó un amor humano, de carne y hueso, que no pude pronosticar ni en mis mejores sueños.
Ha llegado a mi vida en los últimos meses, una persona que logra ponerme los pies en la tierra, y que esta se sienta tan suave como las nubes. Alguien que me ha puesto a prueba, que no pude ver a tiempo. Que yo le conocía y él a mí, pero no nos habíamos visto antes. Alguien que ha empíricamente probado lo cursi que soy, detalle que tanto quise dejar atrás.
Es que decir que me rompieron los esquemas o me movieron el piso es poco. Vivo un continuo cambio de paradigma, de la manera más intensa y dulce que puede haber. Y nadie dice que es fácil, pero yo quiero aprovechar y aprender de cada segundo de esto.

08 septiembre, 2013

22 julio, 2013

Estamos bien en el refugio los...

Hace tres días llegué a nuestro nuevo departamento (mío con una amiga) temporal.
Desempacamos, desempolvamos, llenamos (casi) la despensa y estamos comenzando a crear nuestro hogar momentáneo. Hace un poco de frío y hoy tuve que pensar "¿qué voy a hacer de almuerzo?" por primera vez (estoy exagerando). Comenzamos nuestra nueva aventura.

09 julio, 2013

Casi como crecer

(Quiero tratar de tener un hilo conductor acá, siento que anda todo muy disperso...).

Algunos piensan que es más fácil huir. Y no sólo huir como cambiarse de ciudad. Huir puede implicar: salir corriendo de algunos lugares o situaciones, querer cambiar de escenario de vez en cuando, viajar, entre otros.

Creo que bajo esa lógica, a mí me gusta huir. Me aburro mucho rato en el mismo lugar, con la misma gente, bajo las mismas condiciones. Cuando las cosas se ponen complicadas, a veces trato de arreglarlas, pero normalmente ahí me dan ganas de irme a otro lado. Con el tiempo me he ido desprendiendo de la gente y algunas cosas, como para poder hacer esta tarea más fácil. De algún modo la vida terrestre implica peregrinaje, aunque sea a micro escala.

Y es acá donde llego a lo que quiero contar: ya tengo un nuevo destino.
¿Cuál será mi última huida? Me voy a cambiar de casa. Pero esta vez ya no llegaré con mis maletas a que me acojan. Me voy a independizar (dentro de lo que se puede aún a esta edad, con aún un año como mínimo para sacar el cartón y un trabajo part-time), pero lo voy a hacer. De acá a una semana tendré que limpiar por mí sola, cocinar para no morir de hambre y administrar mi dinero. En resumidas cuentas: no morir en el intento.

Así huyo de nuevo, pero no de mí misma. Y le doy el "¡sí!" a una nueva etapa, de la que un contrato no me deja escapar... por un rato.

Uf.