"'Debí haberme quedado callada' - pienso. Y es que es bien difícil callar la boca cuando el corazón está saltando por algo que parece una tontera, una cuestión tan efímera y de circunstancias. Yo me guío por lo que dice la noche, el amanecer. Y esa noche fue algo totalmente distinto, porque yo iba a estar de pasada por tu cara y tu sonrisa, por tu mirada, que en verdad no tengo idea qué decía. A mí ya me da lata quedarme y hablar sino me dan buenas razones, podríamos decir que hoy por hoy, siento que cada vez confío menos en la gente. Pero todo, me trae a la mentalidad de cabra chica que siempre he tenido: así generar una ilusión en mi cabeza, un cuento de hadas y un montón de cosquillas en la guata sólo por un trueque de brazos y unas risas que me retumban en la cabeza. Y ahora no sé, no sé qué decir ni que hacer, no quiero insistir, prefiero cerrar un momento bonito, único en una burbuja y guardarlo. No afanarme, porque es nada.
y así poh. estoy sentada con un grupo de personas qe casi no conozco tomando vino en algún lugar de valparaíso y mis pies (que se dicen sedentarios, pero soy bien sueltos) me están avisando que ya quiero cambiar. debe ser que el día parece como de comienzos de primavera y el aire huele más puro que de costumbre en el punto de fusión entre el verano y el otoño. cuando mi única amiga en el grupo descubre en mi cara la tentación ya de salir a perderme y terminar en cualquier parte toca el tema qe más me ha interesado y costado hablar: el terremoto. y no, no el trago. y no puedo entender porque estoy tan malditamente enfrascada en esto. siento que remeció a todos y quiero descubrir cuál es el terremoto emocional de cada persona. así que devuelvo mi celular a la mesa y escucho. como tomando nota mental de mi próximo reportaje... cada reacción. todos tenemos un temblor gigante emocional en distintos puntos de nuestras vidas, no?
Dos regalos terriblemente mal grabados por mí el sábado pasado en los carnavales culturales de valparaíso. música buena, bonita y gratis! kevin johansen y andrea echeverrí de aterciopelados y en el sedungo residente de calle 13. saludos :)
La noche del sábado no era tan fría, pero corría mucho viento... ok, sí fue fría. tenía dos vasos de alcohol en el cuerpo y estaba tiritando, así que "z" (ocultando identidades) me pasó su chaqueta y tuve que derrumbar mi orgullo después de una hora diciendo que el frío era algo psicológico. yo y mis teorías destruídas. serví, teníamos ambos un vaso de cerveza en la mano y el calor de la sangre empezaba a aumentar entre tanta risa y sonrisa. yo me perdía entre la mirada de z y la vista a viña de la terraza. había mucho ruido, mucha celebración. hay momentos como el que estoy a punto de retratar en los cuales pongo a prueba todo lo que he escuchado y/o vivido antes, inclusive hasta sentirme extraña. - qué... ¿qué pasaría si te digo que me muero por darte un beso ahora? - al decir eso me sentí como un hombre, un player cualquiera. - a mí?... ahora? acá? - sí. - al escuchar que su voz tembló quise realmente no haber hablado, pero me tomaste el brazo y no... ya no podía mirarte. - ¿y qué pasa si te digo que todos los días siento lo mismo, pero sigue siendo demasiado arriesgado hacerlo acá, con tanta gente? - entonces, vámonos.
Estoy mirando la puerta de mi pieza, usando mi cama como refugio para apartarme del mundo. sé que en cualquier momento vas a entrar por mi puerta, con el pelo mojado (no sé qué te dió por llegar a mi casa y ducharte), listo para también introducirte en mi cama. apareces entonces por la puerta, es viernes, saliste antes del colegio por el desfile y por eso andas con tus pantalones grises. y yo te miro, mil cosas pasan por mi cabeza y hace tiempo que eso no pasaba cuando estábamos juntos. las últimas veces tú eras el que parecía tener tanto por decir y demostrar pero mi mente permanecía en blanco y mi corazón en frío; pero mientras te secas el pelo con la toalla das vuelta tu cara y me sonríes, y fue esa sonrisa la que activó tanto en mí. entonces te acuestas a mi lado. hueles muy rico y eso siempre me ha encantado de tí. y así nos quedamos: mirándonos callados con las cabezas apoyadas en la almohada. nos empezamos a reír, esto parece algo ridículo, pero no nos queremos mover tampoco. y tú me empujas contra tu pecho, y yo me escondo ahí... así, todo parece tan inofensivo, tan puro aunque hay días en que nuestra historia está tan carreteada. y es increíble cómo, en menos de 48 horas, todo cambia radicalmente.
porque ahora, son las casi las cuatro de la mañana y estás tirado en mi sofá, los dos con los ojos llorosos y corres tu mano de entre las mías. es primera vez que meresco que no me mires, pero no lo puedo soportar. y es primera vez que puedes sentir en carne propia todo lo que me haz hecho sentir tú a mí. quisiera gritarte en mi idioma cuánto te quiero, y que no tienes derecho a estar así, pero si lo tienes, porque no sabías hasta ahora lo que se sientes (ahora). quisiera besarte, y que todo pase, como siempre sucede. pero hoy no. y hay tanto ruido, tanta gente. me pides que me vaya, pero estás en mi casa, así que cierras los ojos y ya no me tocas más. te alejas. prefiero parar e irme: cuando lo hago tú te levantas y sin mirarme te vas de la casa, y todos te quedan mirando como viendo el espectáculo del año al verte así, tan frágil, tan...humano.
después de tanto, y de todo esto, ni sabemos lo que nos queda. somos inmaduros, somos... ni yo sé. pero hoy descubrí algo nuevo: que tú realmente me quieres (sea lo que sea que eso signifique para los demás, vale oro para mí).
Un montón de gente que conosco desde hace dos semanas está sentada junto a mí, hay demasiados estímulos centrados en un mismo núcleo, creemos que nuestro plan no resultará, intentamos crear un plan B pero nada se nos ocurre. hay mucho humo, pero sigo fumando, debería parar, pero no quiero, estoy nerviosa, el plan A ya va a funcionar - todo está bueno, pero estoy enojada. llamo al feña (que raro decirte así), no sé por qué, pero me tranquiliza, me dice tonteras, que el domingo vamos a ir a comer al mcdonalds, bacán. vuelvo, miro a todos, respiro, sé que tengo que aparentar. un ratito, sólo unos minutos más. quiero gritar, quiero gritar!!!! mi teléfono comienza a trabajar de manera desenfrenada, igual que mis sentidos, ordeno, nos vamos. quiero correr hasta la playa, pero mejor brincamos y bailamos, chao, estamos en la micro, en camino, vamos a bailar y a pasarlo muy bien. pero no dejo de llamar por teléfono, quiero que me contesten y bajarme en otra parte, y caminar por la playa como la noche anterior y hasta dormir ahí, o irme a las dunas y rodar, y cantar sin parar, sintiéndolo todo tan a flor de piel, toda la vida... sería genial. pero ya llegamos, mi plan B, solo de mí no tiene cabeza ni pies y no pasará, nadie me contestó, comienzo a bailar, bailo mucho, muy rápido, como si estuviera sola, no quiero a nadie más, quiero irme a mi casa y dormir, dormir mucho y sin recordar nada de lo que sueñe, y ojalá no hablar en sueños, y despertar tranquila, para en la tarde salir y hacer cada plan para el domingo. mi papá llega, por primera vez en meses a buscarme, yo tengo frío, sueño y pena, mucha pena, pero se va a ir. así que duermo... y se va ~
(todo ocurre con esto de fondo, bien en mi cabeza...) y quisiera ordenar esto, pero ordenado no tiene sentido y es tan explícito. yo lo quiero ocultar.
"La música llega como la luz del sol a nuestros cuerpos. No me deja oirte aunque me estés hablando a gritos, así que solo te sonrío. Tú resuelves que es mejor dejar de intentarlo, me agarras de la cintura y presionas contra tí para protejerme de tanta gente y te ríes conmigo. Y cantas conmigo. Todo está suave y eso es bueno. Hace 4 meses aún creías que serías capaz de ganarle a mi mente, pero ahora sabes que no puedes. Ya no hay música, ya no hay cerveza, ya se perdió el resto del grupo. Te limitas a mirarme. Yo me sigo riéndo. Esto no es nada más que un reencuentro político, muy público. Una reunión para causar polémicas y chismes. Acá nada va a pasar. Sucede que estamos ya pasados de moda entre nosotros. O eso te digo yo con la mirada. La química no basta, ni basta un mes de verano, mejor es nada. Encontramos al grupo. Sigues mirándome como tonto y ahora te estoy sonriéndo a tí. Seguimos siendo cómplices igual. Tú me sonríes de vuelta, con una mirada resignada. Estás cansado. De Noruega a Chile es demasiado, aunque todos crean que estás acostumbrado."