15 julio, 2010

porqué odio la piscola

Hay demasiadas ideas en mi cabeza ahora para llenar el blog en versión vacacional, pero primero ésto. Pues, estaba recién analizando mi desprecio hacia el bebestible piscolero. Quiero aclarar que yo sí lo he bebido, muchas veces, pero con el tiempo algo me ha alejado de él por experiencias "realmente-no-traumáticas".

La cosa con esta mezcla entre el "chilenísimo" pisco y la coca-cola es que representa cada pelea y cada disgusto y cada tristeza con mi papá. Cada momento que he tenido que ponerme pantalones que no me caben por ser aún una pendeja (desde los 13? años) han sido producto de una mezcla horrorosa entre la piscola y la intestabilidad emocional de mi padre, quien es como una especie de eterno chico fiestero buena onda demasiado inocente para darse cuenta del daño que puede causar. A ésto se le suma que gran cantidad de pleitos con exs, jotes, borrachos, todas han estado con una trago piscolero en mi contra.

Cuando hoy mi papá estaba durmiendo a mis pies, con quizás un vaso en cima que se tomó mientras yo veía una película, pensaba en ésto. Pensaba en cuántas veces me ha decepcionado y seguirá haciéndolo a causa del mismo drama, y si él ve cómo todo un desastrozo ciclo de eventos se desarrolla a sus espaldas mientras él quiere "despejar su mente". ¿Realmente importa?

Todos tenemos heridas y queremos cicatrizarlas. Ésta herida, prometo cicatrizarla y cuidarla cada día. Prometo, aunque mi madre ni nadie crea que valga tanto la pena, perdonar cada día a alguien a quien no debería cuestionar, pues me dió la vida y (inserte discurso cursi aquí). Pero a veces nos cuesta, ya estamos chatos de lidiar con los mismos dramas una y otra vez y ya te da lo mismo porque eres más grande y entiendes UN POCO más el mundo... pero, y el resto? y mis hermanos?

Mi mínimo esfuerzo será este: disculpar cada mañana y volver a amar. Pues sé, que alguien más (quizás más de una sola persona) está haciendo eso cada día conmigo, con mis humanos defectos y mis mañas. Y así, al final de la semana, si veo una piscola cerca mío, quizás no sea tan terrible tomarla...

3 comentarios:

Mila dijo...

Tras leer esto, pensaba en escribir algo, pero sólo se me vino a la cabeza la palabra "intensidad".
Creo que lo que nos da fortaleza día a día, es pensar precisamente lo que bien dices, "todos tenemos heridas y queremos cicatrizarlas". Finalmente estamos tatuados con la vida que hemos llevado, y más que lucirlas o no, el hecho está en saber por qué están ahí y qué es lo que significan para nosotros. Y ese "mínimo esfuerzo" que dices, se transforma en una gran cualidad de carácter y madurez (:
Es lo mejor de crecer, entender que es el tiempo la mejor manera para conocernos y aprender.
Un abrazo mi niña! mucho sin escribirte! (jajavacaciones)

Marcelo dijo...

Ahora todo el mundo toma ron. si alguien pide una piscola como que todo el mundo lo mira raro.

en fin, perdona el poco aporte de mi comentario, pero ando cero aporte.

saludos.

Hache dijo...

creo que una vez hablamos de esto. cuándo nos vemos?