Tanto en el imaginario colectivo mundando, como en el cristiano (con Biblia en mano para afirmarlo) existe la idea de: "poner la otra mejilla". Y bien, como escribe Mateo en el capítulo 5, versículo 39, Jesús mismo dijo que: “No resistan al que es inicuo; antes bien, al que te dé una bofetada en la mejilla derecha, vuélvele también la otra”.
Mucho nos podemos repetir esto, pero llevarlo a la práctica de la manera que Jesús pretendía es otra cosa. Más allá de religiosidades o creencias, este mensaje llega a nosotros. Llegó a mí antes de bautizarme en una piscina con música cristiana de fondo, antes de "nacer de nuevo", antes siquiera de tener consciencia alguna de lo que es, o puede llegar a ser, Dios.
Y es que poner la otra mejilla no es cosa fácil. No es dejarse ganar en un gallito, en un juego de cartas, o que te copien y no te dejen copiar en una prueba, o de decir "sí" cuando quieres decir no. Es despojarse de todo deseo de orgullo (inherente, según mi punto de vista, a la humanidad) o de condescendencia. Perderse del deseo de ganar de alguna u otra manera, y es más que dar en el gusto. Es ser fuerte. Es aguantar lo que no te gusta, aún cuando no es justo, es poner la palabra de Dios en práctica: es dejar cualquier deseo que tengamos y volver a recibir el golpe, sea cual sea este.
Es saber cuándo quedarse callado, cuando la batalla es más importante que tu propia sensibilidad e intenciones. Y esto es difícil de poner en práctica, más en el amor. Aún más en una sociedad individualista que te guía a velar por tus propios intereses y dignidad sobre todo. En mi caso, es despojarse de esta vía y sobreponer ante todo el amor, la paciencia; negarte aún cuando no quieres hacerlo, por más absurdo que creas que es, por un bien mayor.
Me es extremadamente complicado ponerlo en práctica cuando se trata del amor profundo que nace más allá de la amistad, de la familia, o del cariño ocasional que se tiene por ciertas ideas, objetos o seres. Pero va por un propósito más grande: dejarse vencer aún cuando quieres seguir luchando por algo, por algo bueno, porque hay cosas que sólo cambian con el tiempo. A veces ese tiempo se ve muy lejano, como que nunca llegará. Y ahí está uno, dando tiempo y espacio, comiéndose las ganas de abrir la boca, de contraatacar al discurso que parece abismante y separador de dos entes que se dicen unidos por el amor.
He dado la otra mejilla cuando guardo silencio ante las críticas de familiares. He dado la otra mejilla cuando se interponen problemas entre amistades y uno quiere, de todo corazón, guiar a algo bueno. Por más buenos sentimientos que se tengan frente al tema al que haz de dar a torcer tu brazo, siento que en este caso, el amor, no se ve hasta que uno logra sobreponer el bienestar mental del otro a lo que uno quiere para dos. Porque quizás hoy no es el día, ni lo será el próximo mes, ni la próxima semana. Y en especial como mujer, uno enfrenta los obstáculos: no quedarte callada, no asientas cuando no quieres hacerlo, no sigas el juego porque el otro "no lo merece". Me da lo mismo, porque quiero dejar atrás el egoísmo que en algún recoveco esas posturas conllevan.
Poner la otra mejilla no es desafiar, no es cambiar tu mirada ni tu pensamiento, ni nada de eso. Es otorgar y aprender a ser fuerte no sólo por uno, sino por otros. Hay que aprender a identificar cuando es el momento, y explorar en lo más hondo de nuestro corazón. Decirle que no se mueva: ni un paso atrás, ni uno adelante. Hay que mantener la calma porque detrás de todo hay algo más que solucionar. Y, en ciertas ocasiones, por más que la rapidez empape los días de todos nosotros, jóvenes en esta sociedad, cambiar la velocidad y cambiar el tono.
Es difícil, quizás los mejores cristianos o los más perfectos budistas lo logran. Pero lo tenemos ahí... es mejor intentarlo, que largarse, cerrar la puerta, y ponerse a nadar sólo, pensando en el eterno "y que hubiese pasado si...". Esperar. Sólo eso.
06 julio, 2016
24 mayo, 2016
Todos somos "el bicho raro"
No sé si realmente todos, en cierto sentido, seamos un bicho raro. Pero yo me he sentido gran parte de mi vida así, por más que al mismo tiempo me pueda sentir como una cabrashica normal.
Creo que ser bicho raro es, para algunos, llevar la contraria a propósito. En mi caso, se me ha dado más con el tiempo, el sentir que no pertenezco del todo aquí y allá y que tiendo a elegir o simpatizar más bien con personas, grupos y situaciones que no todos aceptan socialmente (lo que es una tontera al final).
Cuando todas mis amigas querían ser top y pasear en Reñaca, yo fui un intento de Otaku. Cuando todos querían fumar e ir a fiestas, yo prefería ver maratón de películas o leerme un libro. Cuando todos comienzan a renegar de la religión, me vuelvo cristiana. Y así. El mundo no gira en torno a mí, todo lo contrario, siento que hay una necesidad enorme de encajar, pero no pasa. Mi manera de encajar es no encajando. Aún así, soy una reproducción más de nuestra sociedad.
Es complicado porque mientras más pasa el tiempo, más me doy cuenta de la incomodidad que genera este desencajamiento, por llamarlo de alguna forma. Siento que en mi formación me perdí de ciertas cosas, ciertas convenciones, que hoy ya en la "adultez" se reflejan en mi como este choque con el mundo.
Y siento que este es el único lugar donde puedo expresarlo: directo de mi mente, en mi espacio personal.
Todo se da y me tira para el lado contrario (que a la vez, tiene a muchas personas más, desconocidas entre sí) de lo que es "normal" o "popular". Es tanto así que no sé cómo explicarme. Y que veo que en esa dificultad, uno no es especial, sino que sólo es un extraño. Un ente que no tiene claro dónde van los pies y dónde la cabeza. Me perdí esas clases de convivencia social, emocional, quién sabe. Me las perdí y ahora las vuelvo a encontrar, pero no sé cómo tomarlas para insertarme de una vez por todas en este mundo, en esta sociedad.
Creo que ser bicho raro es, para algunos, llevar la contraria a propósito. En mi caso, se me ha dado más con el tiempo, el sentir que no pertenezco del todo aquí y allá y que tiendo a elegir o simpatizar más bien con personas, grupos y situaciones que no todos aceptan socialmente (lo que es una tontera al final).
Cuando todas mis amigas querían ser top y pasear en Reñaca, yo fui un intento de Otaku. Cuando todos querían fumar e ir a fiestas, yo prefería ver maratón de películas o leerme un libro. Cuando todos comienzan a renegar de la religión, me vuelvo cristiana. Y así. El mundo no gira en torno a mí, todo lo contrario, siento que hay una necesidad enorme de encajar, pero no pasa. Mi manera de encajar es no encajando. Aún así, soy una reproducción más de nuestra sociedad.
Es complicado porque mientras más pasa el tiempo, más me doy cuenta de la incomodidad que genera este desencajamiento, por llamarlo de alguna forma. Siento que en mi formación me perdí de ciertas cosas, ciertas convenciones, que hoy ya en la "adultez" se reflejan en mi como este choque con el mundo.
Y siento que este es el único lugar donde puedo expresarlo: directo de mi mente, en mi espacio personal.
Todo se da y me tira para el lado contrario (que a la vez, tiene a muchas personas más, desconocidas entre sí) de lo que es "normal" o "popular". Es tanto así que no sé cómo explicarme. Y que veo que en esa dificultad, uno no es especial, sino que sólo es un extraño. Un ente que no tiene claro dónde van los pies y dónde la cabeza. Me perdí esas clases de convivencia social, emocional, quién sabe. Me las perdí y ahora las vuelvo a encontrar, pero no sé cómo tomarlas para insertarme de una vez por todas en este mundo, en esta sociedad.
15 marzo, 2016
Logré un sueño, o algo así
Dando vueltas por mis mismos escritos me di cuenta que quería trabajar escribiendo hace algunos años. Buenas noticias: lo hago. Hace más de un año ya estoy trabajando escribiendo. Al comienzo sí, fue algo muy soñado, podía aportar mucho, podía hacer algo similar a lo que hago aquí. Luego todo mi trabajo se transformó en esto (click aquí).
Mi escritura se alejó del núcleo que deseaba, por necesidad, por trabajar más que por compartir ideas. Pero creo que siempre existe la posibilidad de crear espacios para uno hacer lo que quiere. Hoy trabajo en un medio de comunicación que se aleja más aún de lo que hacía en mi "primer" trabajo, pero creo que queda en uno explotar y buscar esas vías para hacer lo que quieres de todo corazón.
He oído comentarios y críticas hacia las cosas que he hecho por trabajo - ninguna ha ido muy lejos de mis principios. Pero, saben algo, loco, uno tiene que trabajar. Más allá del dinero, trabajo porque quiero moverme, porque me carga estar quieta, y espero que en este nuevo proceso de tener un nuevo trabajo, no quedarme sólo con eso. Ir más allá.
Al final, además, lo que haces con lo que "ganas" más allá de lo profesional, se vuelve en tu vida: me cambié de ciudad por trabajo, he ganado amigos, experiencias, cosas que puedo disfrutar. Y lo que más he ganado con la independencia económica y en todo sentido es mi empoderamiento. Y el explorar la vida que quiero para mí. Me gustaría ser más austera, ser más aventurera, pero creo que eso irá en un siguiente capítulo.
Pero de que va a ocurrir, va a ocurrir.
Al menos hoy puedo decir que hago lo que más me gusta para vivir, aunque no de la manera ideal. Pero voy construyendo un camino, y no voy a parar.
Mi escritura se alejó del núcleo que deseaba, por necesidad, por trabajar más que por compartir ideas. Pero creo que siempre existe la posibilidad de crear espacios para uno hacer lo que quiere. Hoy trabajo en un medio de comunicación que se aleja más aún de lo que hacía en mi "primer" trabajo, pero creo que queda en uno explotar y buscar esas vías para hacer lo que quieres de todo corazón.
He oído comentarios y críticas hacia las cosas que he hecho por trabajo - ninguna ha ido muy lejos de mis principios. Pero, saben algo, loco, uno tiene que trabajar. Más allá del dinero, trabajo porque quiero moverme, porque me carga estar quieta, y espero que en este nuevo proceso de tener un nuevo trabajo, no quedarme sólo con eso. Ir más allá.
Al final, además, lo que haces con lo que "ganas" más allá de lo profesional, se vuelve en tu vida: me cambié de ciudad por trabajo, he ganado amigos, experiencias, cosas que puedo disfrutar. Y lo que más he ganado con la independencia económica y en todo sentido es mi empoderamiento. Y el explorar la vida que quiero para mí. Me gustaría ser más austera, ser más aventurera, pero creo que eso irá en un siguiente capítulo.
Pero de que va a ocurrir, va a ocurrir.
Al menos hoy puedo decir que hago lo que más me gusta para vivir, aunque no de la manera ideal. Pero voy construyendo un camino, y no voy a parar.
11 marzo, 2016
No quiero tus piropos, quiero tu respeto
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| Fotografía sacada de Eslamoda |
Esto es bien distinto a lo que suelo escribir, pero hoy sentí que tengo que sacar de mi pecho esto.
¿Por qué pasa esto? El llamado "acoso callejero", que está en todas partes. No importa cómo seas físicamente, cuánto midas, si te vistes "conservadora" o no. Seas como seas, va a pasar. También a hombres, pero en menor medida. Todos lo sufrimos de alguna manera.
Hablando hace unos meses con mi familia del tema ellos me llamaban "exagerada". Yo criticaba que, aún si es temprano en la mañana, si vas al trabajo, si sólo saliste a comprar el pan... Y sí, hay piropos, que uno no pide pero llegan, pero además están esas frases insinuantes con atrevimiento, que no tenían por qué decírtelas, ni uno razón de tener que soportarlas.
También hay miradas deseosas que uno no tiene por qué aguantar. Y las recibe. Uno sabe cuando es un "halago" y cuando no lo es. O deberíamos aprender a diferenciar.
Hoy caminando por una calle en la mañana recibí una propuesta/piropo demasiado indecente. Era temprano, yo iba a una entrevista por lo que llevaba vestido - no escote - y caminaba tranquila. Pero pasé al lado de un grupo de hombres que comenzó a gritarme. Y entre ellos, uno se subió de tono. No supe qué decir, ni siquiera paré, seguí caminando, enojada, hacia mi destino. "Estoy atrasada, debo seguir caminando", pensé.
Pero después de reflexionarlo, me pregunté por qué no dije nada. Por qué no puse a esa persona sin respeto ni educación en su lugar. ¿Cuál es su potestad para hablar así de mí, de mi cuerpo? Ninguna. Debería haberle dicho lo mal que estaba.
Me topé en el camino, a pocos metros, una patrulla de Carabineros, y pensé en decir algo, ya que dicen que se está avanzando para legislar sobre el tema... Pero no confié en ellos. A veces, ellos también tienen sus miradas, aunque no puedan decir nada.
Y es que es cosa de todos. Uno, de aquellas personas que tienen el atrevimiento de darte una "opinión" de lo que piensan de ti o qué quieren hacer contigo, que nadie se los preguntó y llega a ser repulsivo. Pero otra cosa es uno (o una). ¿Quién nos enseñó a defendernos? A mí, mi mamá nunca me dijo que tenía que responder así o asá. Sólo es "cuídate", "no vuelvas sola a casa", a lo más un "no hables con desconocidos".
Es culpa de todos... Por no defendernos. Yo pienso, qué resulta de eso... nada. Pero es cosa de ir educando de a poco, de enfrentar y decir: "No puedes decirme esto sobre mí y mi cuerpo, ¿quién te crees que eres?". Porque no son nadie. Y luego una debe cargar con sus dichos y con los malos ratos. Y más en verano, parece que cada mujer que sale a la calle con menos ropa por el calor se enfrenta a un montón de buitres en el desierto, y eres la única presa moribunda a la que ven.
No está bien. Quiero saber qué hacer. Y quiero saber que todas lo haremos juntas. Flacas, gordas, esculturales, con cuerpos enjutos, poca y harta ropa y maquillaje. Sus ganas reprimidas y sexualidad mal utilizada no son mi culpa, señor. Quiero respeto. Quiero caminar tranquila por la calle, como muchas mujeres queremos hoy en día. En cualquier parte del mundo.
28 febrero, 2016
Ser fuerza laboral (y lo que pasa con la "adultez")
El último tiempo ha sido muy distinto, pues, cuando estás creciendo todo siempre es nuevo. Está bien, yo ya crecí, pero estoy en otra etapa: "ser grande".
Salir de tu primer trabajo "real" (tiempo completo, en oficina, con trámites), para buscar otro, tener un espacio que llamas tu hogar, que sólo es tuyo, que no paga nadie más que a quien tú eliges... Ha sido una buena experiencia, pero vaya que cansa.
Por mi mente pienso "no me siento como adulto", sin embargo, hago cosas "de adulto. No logro definir - y veo que quienes me rodean están igual - si se debe sentir diferente, o es cosa de vivencias. Yo me dejo llevar, tomo mis decisiones, me equivoco, e intento mejorar.
Ahora parto un nuevo capítulo dentro de esta gran etapa. Sólo espero ser lo suficientemente audaz. Creo poder serlo.
15 diciembre, 2015
Ser o no ser (vegetariana)
Luego de haber cumplido mi experiencia de un mes sin ningún tipo de carne, aún sigo en el limbo. Hace algunas semanas pasó y volví a probar ciertos alimentos. Más que nada para ver cómo reaccionaba al sabor, o si pasaba algo por mi cuerpo. Me han dicho que para sentir cambios significativos deben pasar más meses, en todo caso.
Lo que sí, no me apetece tanto como antes. Y por otra parte, lo que más consumía que son embutidos (lo peor) me parecen sintéticos, y me han dado un gras asco. Quise comer hamburguesas a destajo, pero creo que de a poco dejaré de sentir esas ganas. Ya me he comenzado a rendir.
Lo más probable hasta ahora es que siga sin comer carne. He comido muy pocas veces desde que terminó el mes. Y me siento bien con ello, no me parece complicado. Es más, me siento hastiada cuando como pollo, vacuno u otros. Quizás el pescado sea la mejor opción.
Prometo ser más detallada, pero por ahora, puedes leer mi experiencia completa aquí.
:)
22 noviembre, 2015
Sobre el amor:
A veces me he preguntado si me estaré perdiendo, nadando a ciegas en el mar de mis pensamientos, todo por amar.
Que si al estar enamorada algo de mi identidad se ha apagado, pero no creo que me seguirían amando si ese fuese el caso.
Sí es cierto, que a pesar de dos años y medio, aún hay maneras que no consigo controlar, y equilibrios que me faltan por encontrar. Pero el ir paso a paso puede ser más lento en ocasiones. Y esta ha sido mi velocidad.
No sé si alguna vez me imaginé amando... Sí lo quise y anhelé, pero más como una emoción por vivir y experimentar, que un estado de entrega y desinterés, el deseo permanente de la alegría del otro.
Creo que ya me había rendido - en cierto sentido - cuando esto llegó a mi. Me sorprende y me seguirá sorprendiendo. Es una actitud noble que no pensaba saldría de mí. Es un desafío constante y a veces, en mi locura, me pierdo un poco de lo que "siempre quise ser". También creo que las cosas son más fáciles dichas que hechas, más en el amor, que como en la guerra, dicen que todo vale.
Espero no perderme, sino encontrarme aún más. Siento que hoy vuelvo a retomar el proceso de amor propio de hace algunos años, y que he cambiado independiente de mi relación. Por eso la identidad no se pierde, sino se explota en otros sentidos.
Espero estar lo suficientemente despierta siempre para no perdérmelo y vivirlo todo... a su debido tiempo.
03 noviembre, 2015
Mi nuevo desafío - primera parte
Sé que no he escrito hace mucho. Quizás hay mucho por decir. Pero decidí entrar a este lugar para registrar lo que es mi último nuevo desafío. Y ese es: cambiar la alimentación.
Luego de leer mucho, conocer testimonios, darle vueltas a algunos asuntos y ver uno que otro documental decidí que no me podía quedar así. Que tenía que cambiar mi alimentación. Pero no voy a engañar a nadie intentando ser radical. Lo haré paulatinamente. Quitando cosas de a poco.
Lo primero es intentar ver cómo reacciona mi cuerpo (y mis antojos). Como muchas frutas y verduras. Pero también como muchos dulces y chatarra. Tiendo al desequilibrio y a la pereza a la hora de pensar, en especial desde que trabajo y me cambié de ciudad.
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| Giallorossi Eagle |
Mi primer experimento será la carne de todo tipo. Desde pequeña no me gustaba, remitiéndome más al pollo y el pescado. Con el tiempo adquirí un poco el gusto de comer de vez en cuando. Más que nada lo hago de manera social, en un país donde las parrilladas son un evento adorado. Pues, ya que no son parte de mi dieta a diario, decidí quitarlos.
Realmente dejar de comer carne por un mes. Ni blancas, ni rojas, ni nada. Realmente quisiera seguir así, sólo con un poco de pescado de vez en cuando en mi dieta. Además de esto, que no es tan sacrificado pero elijo hacerlo de manera consciente, quiero comenzar a dejar el yogurt, la leche y otros lácteos.
Por ahora me enfocaré a lo primero. En especial a que yo consumo carne sólo al socializar. Veré qué me deparan estas siguientes semanas. Espero poder documentar el proceso.
04 mayo, 2015
Situación actual: vida nueva
Ya hace casi tres meses que me vine a la capital a trabajar.
Me cambié de ciudad, y aún sigo entre cambios y construcciones, sin un lugar fijo ni una tímida raíz que se asome por este lugar.
Me imaginaba que sería más hostil, pero he estado en los lugares acogedores indicados.
Me imaginaba que me desagradaría, pero he aprendido a ver lo bello de acá.
Si solo me quedo concentrándome en lo malo, nunca apreciaría lo que tengo al frente. Y debo decir, que estoy bastante feliz: tengo un buen trabajo, más que eso tengo un gran equipo y estoy conociendo a hermosas personas. Tengo el lujo de trabajar y vivir en bellos lugares, aunque queden lejos entre sí. Y de no estar sola aunque quisiera, de tener - provisoriamente - una familia postiza que me ha ayudado bastante, y se ha preocupado de que no me quede sin abrigo ni comida.
Me he ido acostumbrando y asombrando con este camino que recién comienza. Tengo a mis seres queridos aún cerca de mi. Pensé que sería peor venirme a la "gran ciudad", alejarme del mar y de las distancias cortas y de la brisa marina helada y pura (eso sí lo extraño harto) y de trotar junto al mar y caminar a todas partes. Extraño a mis amigos y a mi familia, pero también sé, que es aquí donde tenía que estar ahora mismo.
Me cambié de ciudad, y aún sigo entre cambios y construcciones, sin un lugar fijo ni una tímida raíz que se asome por este lugar.
Me imaginaba que sería más hostil, pero he estado en los lugares acogedores indicados.
Me imaginaba que me desagradaría, pero he aprendido a ver lo bello de acá.
Si solo me quedo concentrándome en lo malo, nunca apreciaría lo que tengo al frente. Y debo decir, que estoy bastante feliz: tengo un buen trabajo, más que eso tengo un gran equipo y estoy conociendo a hermosas personas. Tengo el lujo de trabajar y vivir en bellos lugares, aunque queden lejos entre sí. Y de no estar sola aunque quisiera, de tener - provisoriamente - una familia postiza que me ha ayudado bastante, y se ha preocupado de que no me quede sin abrigo ni comida.
Me he ido acostumbrando y asombrando con este camino que recién comienza. Tengo a mis seres queridos aún cerca de mi. Pensé que sería peor venirme a la "gran ciudad", alejarme del mar y de las distancias cortas y de la brisa marina helada y pura (eso sí lo extraño harto) y de trotar junto al mar y caminar a todas partes. Extraño a mis amigos y a mi familia, pero también sé, que es aquí donde tenía que estar ahora mismo.
26 marzo, 2015
Recapitulemos
Bueno, quiero hacer una pequeña entrada antes de comenzar, ya que quiero volver a escribir activamente, sobre mí y en qué estoy, la dueña de este blog hace varios años ya.
Me llamo Valentinne y soy chilena. De la bella ciudad de Viña del Mar, pero hace un mes y medio me vine a vivir a la capital de mi país, Santiago.
Luego de graduarme de mi carrera de Periodismo el año pasado, busqué trabajo por unos meses hasta que actualmente me encuentro escribiendo artículos para la sección femenina de un sitio web en constante crecimiento.
Escribir es mi terapia, es algo que amo, es algo en lo que soy buena. Creo que es un regalo que me dio Dios para poder aclararme, canalizar y comprenderme a mí y al mundo que me rodea, pero en los últimos años he sido inconstante. No tanto acá, sino también en papel, que es donde más me desahogo.
Ahora, quiero perfeccionar este talento y también a mí misma. Para lo que necesito práctica y apoyo. Creo que al dejar botado este blog, pude perder la oportunidad de llegar a la gente que antes me seguía. Pero espero poder compartir cosas, ideas, no solo de la vida de uno, sino del mundo que en general nos rodea.
Así que me comprometo finalmente en esta totalmente nueva etapa de mi vida y...
... si hay alguien por ahí, sería genial ver su saludo en un comentario.
Por ahora, eso es todo.
23 mayo, 2014
11 mayo, 2014
De vuelta
Una de las prácticas más malas de mi último tiempo es dejar de escribir tanto, aunque sea en este espacio, que se puede vomitar lo que sea. Así que daré un update un poco ego, pero para obligarme a re tomar la rutina de escritura.
Hace 9 años que tengo blog, este hace 7 ¡así que tiene un gran valor sentimental por el que no quiero dejarlo morir! Desde que era una ingenua escolar, hasta ahora, que quizás sigo ingenua, pero con más cosas vistas a pesar en mi espalda. Desde escolar hasta ahora, en mi último semestre de Periodismo.
La vida me tiene hoy como una de las tres dueñas de un departamento compartido, ejerciendo mi profesión de diversas maneras en tres empleos (uno más por amor que por dinero) y con mi fe en Dios inamovible.
Este es un año importante, pues se viene un cambio de hábito ya anunciado desde hace meses en mi interior. Dejar la protección infantil que da la Universidad, evitando las responsabilidades 24/7 ya se aleja. Y quiero disfrutar a concho esta última oportunidad de estar relajado, de vacaciones largas, estudios que satisfacen mi ñoño corazón y muchas otras cosas que aún no puedo ni siquiera imaginar...
Así que comienzo acá, para no olvidar lo que fui y no perder de vista las sorpresas de lo que se viene. Entre otras cosas.
PD: Si hay alguien por ahí que aún lee este muertito blog, sería una gran alegría ver su comentario y motivarme más <3.
10 noviembre, 2013
La hora dulce
Al fin tengo el amor que siempre quise.
Es que decir que me rompieron los esquemas o me movieron el piso es poco. Vivo un continuo cambio de paradigma, de la manera más intensa y dulce que puede haber. Y nadie dice que es fácil, pero yo quiero aprovechar y aprender de cada segundo de esto.
La verdad es difícil decir "que siempre quise", porque gran parte de mí nunca creyó realmente en el amor... y menos por partida doble. Durante los últimos años he conocido parte por parte el amor inigualable de Dios (que aún sigo explorando) y hoy, de golpe, me llegó un amor humano, de carne y hueso, que no pude pronosticar ni en mis mejores sueños.
Ha llegado a mi vida en los últimos meses, una persona que logra ponerme los pies en la tierra, y que esta se sienta tan suave como las nubes. Alguien que me ha puesto a prueba, que no pude ver a tiempo. Que yo le conocía y él a mí, pero no nos habíamos visto antes. Alguien que ha empíricamente probado lo cursi que soy, detalle que tanto quise dejar atrás.Es que decir que me rompieron los esquemas o me movieron el piso es poco. Vivo un continuo cambio de paradigma, de la manera más intensa y dulce que puede haber. Y nadie dice que es fácil, pero yo quiero aprovechar y aprender de cada segundo de esto.
08 septiembre, 2013
22 julio, 2013
Estamos bien en el refugio los...
Hace tres días llegué a nuestro nuevo departamento (mío con una amiga) temporal.
Desempacamos, desempolvamos, llenamos (casi) la despensa y estamos comenzando a crear nuestro hogar momentáneo. Hace un poco de frío y hoy tuve que pensar "¿qué voy a hacer de almuerzo?" por primera vez (estoy exagerando). Comenzamos nuestra nueva aventura.
09 julio, 2013
Casi como crecer
(Quiero tratar de tener un hilo conductor acá, siento que anda todo muy disperso...).
Algunos piensan que es más fácil huir. Y no sólo huir como cambiarse de ciudad. Huir puede implicar: salir corriendo de algunos lugares o situaciones, querer cambiar de escenario de vez en cuando, viajar, entre otros.
Creo que bajo esa lógica, a mí me gusta huir. Me aburro mucho rato en el mismo lugar, con la misma gente, bajo las mismas condiciones. Cuando las cosas se ponen complicadas, a veces trato de arreglarlas, pero normalmente ahí me dan ganas de irme a otro lado. Con el tiempo me he ido desprendiendo de la gente y algunas cosas, como para poder hacer esta tarea más fácil. De algún modo la vida terrestre implica peregrinaje, aunque sea a micro escala.
Y es acá donde llego a lo que quiero contar: ya tengo un nuevo destino.
¿Cuál será mi última huida? Me voy a cambiar de casa. Pero esta vez ya no llegaré con mis maletas a que me acojan. Me voy a independizar (dentro de lo que se puede aún a esta edad, con aún un año como mínimo para sacar el cartón y un trabajo part-time), pero lo voy a hacer. De acá a una semana tendré que limpiar por mí sola, cocinar para no morir de hambre y administrar mi dinero. En resumidas cuentas: no morir en el intento.
Así huyo de nuevo, pero no de mí misma. Y le doy el "¡sí!" a una nueva etapa, de la que un contrato no me deja escapar... por un rato.
Uf.
26 junio, 2013
23 junio, 2013
¿Qué contar?
"Quizás por haber sentido tanto, me quedé sin sentidos. Anestesiado. Agoté lo que tenía almacenado, digamos que me gasté." (A. Fuguet. Por favor, rebobinar)
Cuando aún no creía tanto en Dios, alguien me leyó esto (que sale en Isaías 1:5-6):
"¿Por qué buscar más castigo? ¿Se rebelarán para siempre? Tienen la cabeza herida y el corazón angustiado. Desde los pies hasta la cabeza, están llenos de golpes, cubiertos de moretones, contusiones y heridas infectadas, sin vendajes ni ungüentos que los alivien. (...)"
Da lo mismo las creencias y que esto haya venido de Dios, para que los que no creen, porque siento que muchas veces realmente somos así: torpes, golpeándonos con los mismos obstáculos, dejando que nos tengan que reprender una y otra vez.
Hasta hace poco repetía mucho lo herida que estaba en ciertas áreas y que por eso ya no sentía, ya no siento como antes. De tanto pelear y tropezarme con las piedras de antes, de siempre y otras nuevas. De tanto querer soportar golpes en silencio, por mí y por otros. No lo veo, pero me siento como si todo mi cuerpo estuviese morado de tanto golpe, como si cada órgano también estuviera dolido. De tanto soportar ese dolor, que no tiene porqué ser algo tan grande, sino que son pequeños momentos de dolor que no he querido curar, me he hecho indolente.
Y de tanto querer pensarme insensible, ya no sé cómo sentir.
A veces es mejor dejar de porfiar, y descansar el cuerpo... pa' volver a andar sin tanto tropezar.
11 mayo, 2013
Hay que ponerle un poco más de empeño
Todo se está moviendo.
Este año, tal como el año pasado, me involucré en el Centro de Alumnos de mi carrera (Periodismo), pero esta vez no como secretaria, sino como Presidenta. Al final, son sólo "títulos", porque todos trabajamos en conjunto y así con el resto de los estudiantes, pero me eligieron a mí para dar la cara, tremendo desafío para mí, que mi fuerte no es el lenguaje oral, sino el escrito.
Actualmente, debido a diversos problemas como el de las becas y créditos dados por el Mineduc y las universidades y el nuevo sistema de requintilización, y la polémica en torno a esto, se han ido diversas universidades a lo largo del país a tomas o paros indefinidos y así, el día jueves 9 de mayo, Periodismo en la PUCV también decidió (con 93 votos a favor) irse a paro indefinido.
Es una nueva experiencia: ordenar, crear actividades, organizar y mantener conversaciones y reuniones que en verdad no estaba esperando, pero vale la pena representar la voz y trabajar por estos compañeros afectados, que puede ser cualquiera de nosotros.
Esto lo quiero registrar y esta será mi vía y propósito por ahora: registrar lo que suceda desde ahora. El Movimiento Estudiantil vuelve a retomar impulso, en año electoral - año decisivo, para que paren de darnos gato por liebre y que, como todos sabemos, a nosotros quizás no nos va a afectar en nada y me queda un año en la U, los cambios ya no los voy a vivir, pero sí vale la pena luchar por ellos...
Al menos, eso estamos intentanto.
05 mayo, 2013
Seguir pa'lante.
Es difícil explicar lo que siento y me pasa con respecto a este espacio virtual que se ha vuelto tan real, este blog.
Luego de la última entrada el número de personas cercanas y no tanto que me hablaron sobre el blog y no cerrarlo, me dio el valor o me alentó para no hacerlo. Creo que todo se traduce en que cuando me aburro un poco de algo o se hace difícil de mantener, mi instinto quiere dejarlo. Pero me aburrí de ser una quitter, una chica que renuncia, así que reformularé esto para darle nueva esperanza, aunque sea algo tan pequeño y mío. Pero... no sé, los comentarios, los mensajes, todo esto, por más trivial que parezca, me da un orgullo no propio, sino como de algo que creas y empieza a caminar. Así que... aunque siga intentando renunciar... me quedo.
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