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08 abril, 2011

De nuevo abril


Volver a Concepción no se siente como volver a mi hogar o a algún "punto de partida". Después de todo, mi familia se fue de la ciudad y yo me quedé donde siempre. Sí, a veces extraño comportarme como la hermana menor que no soy o hablar con mi mamá hasta tarde. Extraño que no importa la hora a la que llegue, siempre hay una luz prendida. O que no importa que tan agetreadas estén las agendas o apretado el bolsillo, siempre hay (había) gente de visita en casa. Siempre había almuerzo para un batallón, siempre había mucho por compartir. 
Ahora tengo que aprender a decidir sin preguntar "¿mamá, crees que está bien?"; tengo que aprender a salir de mi cascarón y que no todo llegará a mí, sino que yo también debo ir "hacia la montaña". Ir donde mis amigos, llamar, visitar a mi familia... aprender a re-encontrar y re-definir mi concepto de hogar. Las opciones en nuestro mundo parecen llover, pero hay que ser sabios. Saber en qué dejaremos las preocupaciones, nuestro descanzo y a qué (o a quién) volveremos cada noche para compartir y soñar. Siempre hay muchos deberes y preguntas y teorías. Pero, aunque aún no lo sé todo, sé una cosa. Yo ya tengo la respuesta. Y no es tan difícil como parece... no, después de todo (:

03 octubre, 2010

De todo un poco...

Un poco de frío, de amor, de expectativas, de decisiones, de confusion, de niñez, de mala onda...

Y mucho de quiero irme lejos, como a una playa bien lejana, para ordenar todo el caos que hay en mi cabeza, que mezclado con la paz en la que está sumida mi cuerpo, podrían generar la armonía que estoy buscando. Pero aún no... falta un poco. Ya vuelvo. Vuelo y vuelvo...

08 agosto, 2010

concepción y lo demás


Uhm, no sé bien cómo empezar y sé que aún no puedo terminar. Saber en una semana que tu familia se va a vivir a otra ciudad, que tienes que tomar decisiones de peso para saber qué harás y dónde vas a vivir, con quién vivir, qué llevar y qué dejar, todo, igual es un poco de presión, por decirlo menos. Siempre he creído que soy muy dependiente, aunque quisiera decir lo contrario. Sé que será un poco complicado no tener a mi mamá que me saque de apuros ni a mi hermano para reír ni a mi padrastro para que me pase plata cuando mi papá falla, o tantas cosas, pero creo que la vida no nos pone cargas más difíciles de las que podamos sobrellevar, así que confío. Confío en que todo lo que tiene que pasar de aquí a enero (cuando se van todos) y después, está ya controlado por el fabeleux destin o como se escriba, así que yo, una hormiga en el mapa del mundo, sólo he de estar con mi corazón dispuesto, aprender a crecer y a dejar aún lo malcriada que me queda en la sangre, porque tarde o temprano tengo que ir a vivir sola, ahora, es más temprano. Pero cada mañana se renuevan las energías, así que confío. Espero. Eso.