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21 diciembre, 2011

Nuevo

“Todos los cambios, aún los que más esperamos, tienen su melancolía; por aquello que dejamos atrás, que es una parte de nosotros; debemos morir a una vida antes de que podamos entrar a la otra.” 

Anatole France


Pucha que se nos olvida la felicidad o nuestro 'propósito en la vida' cuando estamos pasando por momentos que parecen tan difíciles, amargos y complicados. Es cuando estamos en esos callejones que parecen aún no tener salida cuando tiramos la toalla de manera muy decidida, pero estúpida. Porque al fi
nal, todo eso genera un pequeño cambio, el salto de un obstáculo que nos ayudará a pasar a la siguie
nte etapa, que nos lleva al objetivo final que tenemos. Muchos gastan tanto tiempo pensando "¿cuál será mi propósito en la vida?", pero, loco, está en sus narices. Y al final, por llorar sobre los errores que cometemos y el dolor que este nos causa y que no queremos cambiar, porque estamos tan cómodos, perdemos todo el tiempo... A mí me da igual lo que duela, porque ya tengo mi rollo claro: todo sufrimiento tiene su propósito y un cambio, para una felicidad no efímera, sino eterna.









08 abril, 2011

De nuevo abril


Volver a Concepción no se siente como volver a mi hogar o a algún "punto de partida". Después de todo, mi familia se fue de la ciudad y yo me quedé donde siempre. Sí, a veces extraño comportarme como la hermana menor que no soy o hablar con mi mamá hasta tarde. Extraño que no importa la hora a la que llegue, siempre hay una luz prendida. O que no importa que tan agetreadas estén las agendas o apretado el bolsillo, siempre hay (había) gente de visita en casa. Siempre había almuerzo para un batallón, siempre había mucho por compartir. 
Ahora tengo que aprender a decidir sin preguntar "¿mamá, crees que está bien?"; tengo que aprender a salir de mi cascarón y que no todo llegará a mí, sino que yo también debo ir "hacia la montaña". Ir donde mis amigos, llamar, visitar a mi familia... aprender a re-encontrar y re-definir mi concepto de hogar. Las opciones en nuestro mundo parecen llover, pero hay que ser sabios. Saber en qué dejaremos las preocupaciones, nuestro descanzo y a qué (o a quién) volveremos cada noche para compartir y soñar. Siempre hay muchos deberes y preguntas y teorías. Pero, aunque aún no lo sé todo, sé una cosa. Yo ya tengo la respuesta. Y no es tan difícil como parece... no, después de todo (:

03 enero, 2011

never been so LOST and never been so...

Japi. Y entonces, a veces me esfumo del mala un rato y vuelvo. En verdad, uno siempre está ahí... o aquí, en el planeta, in the spotlight, whatever. Pero es bueno intentar desaparecer o sólo dar ciertos rastros de vida. Da para pensar. Y bueno, andar así, un poco underground y a la vez no, ya se me pasó. Pero hizo justo el espacio para que diera mis propios pasos y que nadie me empujara en ninguna dirección y, sí, quizás no sé muy bien dónde estoy right now, es un gran planeta (real y psicológicamente hablando) y eso me hace sentir un poco perdida. Pero, a la vez, tan tan feliz. Por eso: nunca he estado tan perdida (sin planear mi día siguiente ni nada, que todo fluya, tanta incertidumbre), pero nunca he estado tan feliz.

19 octubre, 2010

Octubre, octubre


Para variar, quiero irme lejos.
Lejos para pensar, para dormir, para respirar.

Estuve lejos el fin de semana, preparándome psicológicamente. ¿Para qué? Para comenzar a ser peregrina. Desde enero, cuando mi familia se vaya a vivir a otra ciudad a horas de la mía, donde no conocen a nadie, yo me quedaré "cómoda" en el mismo lugar en donde nací, crecí y he estudiado y establecido mi vida hasta ahora.

Desde ese momento, no tendré casa. Porque donde viva mi familia, no viviré yo. Y donde viva, no será mi hogar. Creo que los seres humanos vamos buscando siempre eso del concepto del hogar en todo: en gustos, en personas, en cuanto a características físico-espaciales, en parejas... Adapataré mi hogar a mí misma y a mi cuerpo: Un metro ochenta y unos kilos de sobrepreso serán mi carpa y mi familia.

Cambiaré algunos hábitos, desarrollaré más o quizás menos mañas, no pelearé tanto con mi hermano chico por no ver televisión o por quién se come el último plátano de la frutera.

Hay veces en que me despierto y siento algo de miedo, de incertudumbre. Pero pasan los minutos y todo eso se va sin necesidad de llorar o de pensarlo demasiado. Es intrínseco, estamos hechos de un material volátil como nuestra estadía en ciertos lugares o con ciertas personas. Vamos y volvemos. En nuestro propio "mundo", país, continente, somos personas ajenas. Nacemos, vivimos, morimos. Acabamos rápido. Vamos vertíginosos aunque queramos vivir en paz. Eso creo, eso estoy viviendo.